sábado, 16 de enero de 2010

3- Pescado fresco


Estuve todo el día parado. No me sentí ni para comer.
Juanjo me pidió si podía trabajar mi hora de almuerzo por la enorme cantidad de gente que entraba y salía todo el tiempo, no pude decirle que no.

Ni siquiera en mi viaje de regreso a casa, en el 130 pude sentarme.

Volví todo el tiempo mirando para abajo, lo que podía ver por la ventanilla y pensando en comer pescado fresco, como lo preparaba Lorena en Barcelona. ¿Qué será de la vida de ella? Hace unos días recibí un mensaje privado de ella, para saber cómo andaba. Nos habíamos prometido bloquearnos en el MSN y borrar nuestras direcciones de e-mail. Pero por lo visto no se aguantó y no cumplió con eso. ¿Me habrá mentido otras veces? ¿no se habrá aguantado en situaciones similares cuando estuvimos juntos?

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